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miércoles, 16 de julio de 2014

Spitfires y Cerveza. Una historia curiosa de la Segunda Guerra Mundial

Tengo que confesar algo:

La cerveza no es la única pasión que tengo... Ni mi único hobby. Soy un modelista aceptable, y además un apasionado de la aviación y los simuladores de vuelo.

Tranquilos, que cuando os explique todo le veréis un poco más de sentido.

Estoy subscrito a varias newsletters relacionadas con la aviación y el modelismo, y de entre todas las que recibo, una de ellas, del fabricante checo Eduard, me llamó poderosamente la atención. Uno de los artículos anunciados era una maqueta de un Spitfire Mk IX, y de las piezas adicionales para montar la maqueta con dos barricas de cerveza bajo las alas.

Picado por la curiosidad empecé a buscar información relativa a este pájaro en concreto, y me encontré con una entrada en un blog británico que no solo detallaba las peculiaridades de este avión y su historia, sino que me desveló todo un mundo sin explorar relacionado con la cerveza inglesa y su distribución en el frente durante la Segunda Guerra Mundial.

La verdad es que la historia me pareció tan interesante y surrealista que decidí compartirla con todos vosotros, así que contacté con Martyn Cornell, el autor del artículo y le pedí permiso para hacerlo.

Así pues, la entrada que vais a poder leer a continuación es una traducción de ese artículo. Los créditos y el enlace a la publicación original al final del artículo. Notaréis que he traducido los volúmenes a litros, y que alguna palabra ha quedado sin traducir, con una nota explicativa al pie del texto. Espero que disfrutéis al leerlo tanto como yo disfruté la primera vez que lo hice.


No os vais a creer el retorcido truco que usaron para llevar cerveza a las tropas en Normandía durante el Dia D

Publidado el 6 de enero de 2014 por Martyn Cornell

Normandía, hace 70 años, y una de las mayores preocupaciones de las tropas británicas, que habían conseguido atravesar el Canal, sobrevivir a los desembarcos y adentrarse en el bocage contra la amarga resistencia de los alemanes, no eran los ataques de las bombas V1 que amenazaban a sus familias allá en el hogar, ni los continuos fracasos en la captura del puerto de Cherburgo, sino la escasez de cerveza en la cabeza de playa. El 20 de junio de 1944, dos semanas después del Día D, un corresponsal especial de la agencia Reuter’s destacado con las Fuerzas Aliadas en Francia escribía para los periódicos del Reino Unido que lo único que había disponible en los estaminets recientemente liberados a unas millas tierra adentro de las playas era sidra, “y está bastante aguada. He visto a un soldado pedir entristecido una pinta de mild y bitter: pero el vaso con el que se sentó estaba lleno de la eterna sidra.

No sería hasta el 12 de julio que la “auténtica cerveza inglesa” llegaría finalmente de forma oficial a las tropas combatientes en Normandía, e incluso entonces, en cantidades que solo daban para una pinta por hombre. Pero desde mucho antes, algunos pilotos emprendedores de la RAF -y de la USAAF- se dedicaron a embarcar cerveza en el norte de Francia de forma privada, usando lo que las tropas llamaron “pubs voladores”.
Tangmere, Sussex, julio de 1944:frente a un SpitfireIX del Escuadrón 332 (Noruego), un tanque eyectable estandard de 45 galones para Typhoon/Hurricane 'Torpedo' modificado para utilizar en los Spitfire (debido a la escasez que se esperaba de depósitos conformados de 45 galones o slipper) es llenado con PA ale para volar hacia Normandía mientras un auxiliar de la RAF escribe un mensaje motivador en el tanque. El piloto que está sentado sobre el ala lleva una insignia en la gorra de la Fuera Aérea Noruega -algo que nadie de los que han publicado con anterioridad esta imagen no parecen haber notado. ¿El hombre que está llenando el tanque es un trabajador de la cervecera? Seguro. ¿Es la cerveza de la cervecera Henty & Constable de la cercana Chichester? Parece muy posible...

Algunos de los primeros intentos de transportar cerveza sobre el Canal tras el Día D utilizaban los depósitos desechables lanzables, o tanques eyectables en la nomenclatura correcta de la RAF, utilizados habitualmente por aviones como el Spitfire o el Typhoon para transportar combustible y ampliar su radio de acción. Esta medida parece que fue semi oficial: El Ministerio del Aire distribuyó fotografías a los diarios mostrando un Spitfire del Escuadrón 332 (Noruego) en el aeródromo de Tangmere en Sussex mientras llenaban su tanque eyectable de 45 galones (204,574 litros) con cerveza de dos barricas proporcionadas por la cervecera Henty & Constable de Chichester, mientras su piloto se relajaba sentado sobre el ala.

Presumiblemente 270 galones (1227,44 litros) de cerveza de Henty & Constable volaron en tanques lanzables colgados de tres Spitfires Mk IXb desde Tangmere hasta un aeródromo en Bény-Sur-Mer en Normandía, alrededor de 110 millas de Inglaterra y a tres millas del mar, el 13 de junio de 1944, el Día D más siete: el primer aterrizaje conocido de cerveza durante la invasión. Uno de los pilotos era el Teniente de Vuelo Lloyd Berryman, del Escuadrón 412, Ala 126, Segunda Fuerza Aérea Táctica, Real Fuerza Aérea Canadiense (RCAF). La pista de Bény-Sur-Mer no sería, de hecho, asegurada oficialmente hasta dos días más tarde cuando el jefe de Berryman, el Comandante de Ala Keith Hudson le abordó durante un briefing en la base del ala en Tangmere para que entregase un “considerable” cargamento de cerveza en el aeródromo, conocido como B4. Berryman recordaba:

“Las instrucciones fuero algo como ‘Coge a otro par de pilotos y arréglalo con los furrieles para que vaporicen los [tanques] eyectables y los carguen con cerveza. Cuando lleguemos a la cabeza de playa salid de la formación y aterrizar en el aeródromo. Nos han dicho que los nazis están contaminando el agua potable, así que la agradecerán. No hay problema en encontrar la pista, el acorazado Rodney está descargando salvas sobre Caen, y está justo debajo. Volaremos sobre los 13.000 [pies] así que la cerveza estará lo bastante fría cuando lleguéis.’

“Recuerdo elegir a Murray Haver de Hamilton, y a un tercer piloto (cuyo nombre se me escapa) para llevar a cabo la jugada. Reflexionando, ahora me parece que fue un gesto apropiado de la Fuerza Aérea por el que los bultos (soldados) deberían estarnos muy agradecidos. Cuando bajé de 5.000 la bienvenida del Rodney me pareció de todo menos invitadora, pero allí estaba la pista. Tren abajo y allá vamos, tres Spits con eyectables llenos a tope con 90 galones (409,148 litros) de cerveza fría.

“Mientras rodaba hasta el final de la pista de mallazo me costaba ceerlo... No había absolutamente nadie a la vista. Y ahora qué hacemos, me pregunté, no podemos quedarnos aquí plantados y esperar a que alguien aparezca. ¿Que pasa con las comunicaciones? Finalmente vi a alguien que nos observaba desde detrás de un árbol y le hice señas frenéticas parta que se acercase al avión. Claramente fuera de sí el soldado se acercó y se subió al ala saludándome con un ‘¿Que diablos hacen aquí?’ Y entonces recibió una corta, brusca versión de la historia.

“’Mire’ me dijo,’ ¿puede ver el campanario de la iglesia al otro extremo de la pista? Bueno, pues está a rebosar de francotiradores alemanes, y llevamos todo el día intentando desalojarlos, así que mejor sueltan los tanques y se largan pitando de aquí antes de que sea demasiado tarde.’ En un momento estábamos fuera de allí, pero esa fue la bienvenida que recibió el primer Spitfire en nuestra pista B4 en Normandía.”

Más tarde, en los años 50 de regreso en Canadá, Berryman tuvo la oportunidad de encontrarse de nuevo con el hombre que se subió a su ala y le echó de allí.

Cuatro días tras el aterrizaje de Berryman, el 17 de junio de 1944, y 11 días después de que empezase la invasión, un Spitfire del Escuadrón 416 de la Real Fuerza Aérea Canadiense voló desde Inglaterra hasta el aeródromo recién construido en Bazenville, a solo tres millas de la playa Gold, con un tanque desechable lleno de cerveza colgando bajo el fuselaje. El tanque había sido fregado previamente utilizando vapor pero “mala suerte; seguía sabiendo a gasolina”, según Dan Noonan, uno de los comandantes de vuelo del Escuadrón 416.

El Hawker Typhoon, más potente, podía cargar todavía más cerveza. Pilotos del Ala 123 de la RAF, volando en Typhons armados con cohetes y con base desde el 19 de julio de 1944 en Martragny, algunas millas al este de Bayeux, harían vuelos de reconocimiento en solitario cruzando hasta Shoreham, a 110 millas, donde una cervecera local llenaría dos tanques eyectables de 90 galones (409,148 litros) fijados bajo las alas del Typhoon con cerveza. Entonces el piloto se apresuraría a regresar cruzando el Canal y el personal de la RAF en Martragny se la beberían, rápidamente. Solo había un problema en transportar la cerveza en tanques eyectables: según el oficial al mando del Ala 123, el As de la RAF nacido en Nueva Zelanda Capitán de Grupo Desmond Scott, en el viaje sobre Normandía la cerveza “cogía un sabor algo metálico, pero al Ala no le importaba demasiado”.

De cualquier modo, el viaje sobre el Canal a 15.000 pies o así, enfriaba la cerveza estupendamente para cuando llegaba a quienes la esperaban en tierra: de hecho, según los reportajes de la prensa, no solo los Spitfires suministraron cerveza poco después del Día D en tanques eyectables hechos con fibra de papel vulcanizada, sino que cazas P-47 Thunderbolt, presumiblemente volados por la USAAF, transportaron crema helada, o helado, en sus depósitos lanzables a las tropas en las playas de Normandía: “Volaban a 15.000 pies y entregaban su carga congelada en perfecto estado”. (Esto no es tan inverosimil como suena: el ejército estadounidense tenía máquinas de hacer helados móviles para las tropas durante la Segunda Guerra Mundial, igual que en muchos de los barcos de la US Navy.)

La jugada de los Typhoons fue recogida en el ejemplar del 2 de julio de 1944 de Time Magazine bajo el título “Flying Pubs”:

Una gran sed atacaba a las tropas británicas que se afanan a terminar pistas de aterrizaje de emergencia en el polvo de Normandía. Pensando en los camaradas más afortunados trasegando en estaminets campestres y bistros urbanos, los constructores de pistas empezaron a quejarse. Querían cerveza. Y la obtuvieron. Thypoons lanza cohetes, antes de ir a despachar nazis, aterrizaron en las pistas con los depósitos de combustible auxiliares llenos de cerveza. Enjambres de los sedientos se congregaron a su alrededor con jarras esmaltadas. Las primeras partidas tenían mal sabor debido al recubrimiento interno de los tanques; este sabor fue contrarrestado químicamente, y los siguientes envíos fueron deliciosos. Justo como en el pub de la esquina en casa.

Por desgracia, los P-47 Thunderbolt de la USAAF acabaron con las rondas de cerveza del Ala 123: los Typhoon eran confundidos por los bisoños pilotos americanos con los cazas Focke-Wulf Fw 190 alemanes, y de acuerdo con el Capitán de Grupo Scott, “nuestro reparto de cerveza aéreo fue atacado por los Thunderbots americanos dos veces en el mismo día, y fue obligado a eyectar los tanques sobre el Canal... La cerveza nos costaba dinero, y esos dos encuentros nos salieron caros.” Los vuelos con cerveza del Ala 123 se pararon en seco, y Scott se las apañó para conseguir que un viejo bimotor Anson le llevase cajas de Guinness: “Las tropas la mezclaban con champán para hacer Black Velvet. Era una garrulada de bebida, pero al parecer les gustaba” escribió.

Debe haber sido la experiencia del Ala 123 la que fue reflejada en una publicación llamada The Airman’s Almanac en 1945:

Un posible uso para el tiempo de paz para los tanques de combustible auxiliares sujetos bajo los cazas de la Segunda Guerra Mundial para incrementar su radio de acción se probó durante la invasión de Normandía en 1944. Los equipos de tierra que se afanaban en construir pistas de aterrizaje de emergencia entre el polvo y el calor de la provincia francesa, se quejaban de sed. Escuchando sus quejas, Thyphoons lanzacohetes en tránsito desde Inglaterra hacia sus objetivos alemanes aterrizaron en las pistas recién construidas con sus tanques de combustible militares llenos de cerveza. Las primeras entregas sabían asquerosas debido al recubrimiento interior de los tanques A partir de la segunda partida los tanques se trataron químicamente y la cerveza transportada por aire se encontró extremadamente saboreable.

Irónicamente, los pilotos de Thunderbolt descubrieron lo que los Thyphoons habían estado haciendo, y lo copiaron por su parte. El Teniente William R. Dunn, del Escuadrón de Caza 513 de la USAAF, el primer As americano de la Segunda Guerra Mundial, fue piloto de P-47 en Normandía.

Durante nuestra breve estada en el aeródromo A6, aprendimos otro de los trucos del negocio de nuestros vecinos aliados de la RAF, un escuadrón de Typhoons de la RAF con base cerca de Caen. Periódicamente mandaban un pájaro con un depósito limpio en la panza hasta Inglaterra, donde llenaban el tanque con cerveza. Un vuelo de regreso hasta Francia a una altitud decerca de 15.000 pies y la cerveza llegaba bien fresquita. Pronto seguimos su ejemplo, con nuestros tanques ventrales de 150 galones (galón americano, 567,812 litros). Esos tipos británicos saben como llevarse con ellos a la guerra todas las comodidades del hogar.

El otro método utilizado fue el de sujetar barricas a los soportes para bombas. Pilotos del Ala 131 (Polacos) de la RAF, volando con Spitfires Mk IX, (probablemente de los escuadrones 302 o 308, ambos unidades de caza bombarderos) reivindicaron haber inventado la idea de la “bomba de cerveza”, utilizando barricas con ojivas de fabricación casera para proporcionarles un perfil más aerodinámico, que fueron fijadas en los soportes para bombas de los Spitfires. El 3 de agosto de 1944 el Ala 131 se mudó desde Inglaterra al aeródromo de Plumentot, cerca de Caen, y empezó el “bombardeo de cerveza”:

Todavía más popular fue la “bomba de cerveza”, inventada y usada por primera vez por el Ala de Caza 131 cuando todavía estaba estacionada en Inglaterra. La bomba no tenía nada de atómica, de forma que los detalles pueden hacerse públicos. La invención era, de hecho, la simplicidad en sí misma: requería un barril de cerveza, un avión capaz de llevar bombas, y un piloto bien dispuesto (los tres disponibles en creciente orden de magnitud). El procedimiento, libremente divulgado en beneficio de la sedienta humanidad, era que el avión fuese cuidadosamente armado con un barril de cerveza, volado con todas las precauciones hasta Plumentot en Normandía y aterrizado con el mismo cuidado. Las bombas nunca recibieron mejor bienvenida. Aunque solo fuera por el polvo.

Existen fotos de “bombas de cerveza” siendo montadas: presumiblemente en el aeródromo de Ford en West Sussex, donde los escuadrones 302 y 308 tenían su base justo antes de trasladarse a Plumentot, en cuyo caso, otra vez, la cerveza podría muy bien proceder de Henty & Constable, a eso de ocho millas de distancia, en Chichester.
Encima y debajo, 'bombas de cerveza', firkins* de madera siendo equipados con 'conos proeles' aerodinámicos para transportarlos en soportes para bombas bajo los Spitfires por miembros del ala de Caza 131, probablemente en agosto de 1944, posiblemente en el aeródromo de Ford, en West Sussex. fotografía extraida de Polish Wings 15, de Wojtek Matusiak, pub Stratus, 2012, p216. © Stratus

Una de las cerveceras de Kent que aparentemente porporcionaron cerveza para su transporte en cazas fue Bushell Watkins & Smith de la cervecera Black Eagle en Westerham. Según uno de los habitantes de Westerham, Edward “Ted” Turner:

Trabajé en un garage llamado Brittain’s Engineering en Peckham en Londres haciendo puentes Bailey para enviarlos a Francia para la invasión... También hacíamos tanques de combustible auxiliares eyectables para que los cazas pudiesen llevar combustible extra que les permitiese volar más lejos sobre Europa y aun así volver a casa. Una vez que se instalaron los equipos de repostaje, la cervecera de Westerham solía llenar esos tanques de gasolina no retornables con ales de Westerham para nuestras tropas en Europa. Los camiones de Black Eagle la entregaban en barriles en Biggin Hill [a cuatro millas de Westerham], donde los tanques auxiliares de doble propósito se llenaban, con mild en un lado y con bitter en el otro. Los hacíamos con metal de calibre 16 (1,651 milímetros), con deflectores para un aterrizaje seguro, la versión de la RAF del camión de reparto cervecero.

También existe la fotografía de una barrica en la cervecera Black Eagle con un cartel que reza: “Esta barrica conteniendo Bitter Westerham voló hasta Francia durante el el día D, el 6 de junio de 1944, de manos de la Real Fuerza Aérea”. Por desgracia hay algunos problemas con la afirmación de Westerham. Los tres escuadrones de caza que habían estado utilizando el aeródromo se traladaron a finales de abril de 1944 a Tangmere, donde estarían más cerca de las playas de Normandía. En cualquier caso, Biggin Hill fue abandonado por la RAF poco después del desembarco en Normandía. El 13 de junio de 1944 se iniciaron los ataques con bombas volantes V1doodlebugs*” sobre Londres, y Biggin Hill -que se encontraba en plena ruta de vuelo de las V1- se consideró demasiado peligroso par ser usado por los aviones, tomando control sobre el aeródromo el Mando de Globos como parte de las defensas con globos de barrera que se organizaron contra las doodlebugs. Las operaciones de vuelo no se reiniciaron en Biggin Hill hasta septiembre de 1944, y al parecer los cazas no regresaron hasta octubre. En cualquier caso, uno de los escuadrones que usaron Biggin Hill como base fue el 412, que realizó la primera “entrega de cerveza en tanque lanzable” a Normandía desde Tangmere el 13 de junio. Es posible que la cerveza en los tanques hubiese provenido de la cervecera Westerham, a 50 millas de distancia, que los pilotos del 412 debían conocer muy bien.
La 'barrica del Día D' de Westerham Brewery. ¿Pero en realidad hubo algún vuelo desde las cercanías de Billing Hill sobre Francia el Día D? © Westerham Brewery

Ciertamente los pilotos eran felices volando largas distancias para recoger cerveza. Thorsteinn “Tony” Jonsson, el único piloto islandés que se unió a la RAF, volaba un caza bombardero North American Aviation P-51 Mustang III en el Escuadrón 65, con base en Ford, cuando empezó la invasión el Día D. El 27 de junio su escuadrón se trasladó al aeródromo temporal de Martragny, designado B7, a cinco millas de Bayeux y a cerca dse 2.000 yardas de las líneas alemanas. Aún así, Jonsson explicaba:

La vida en nuestro campamento era en realidad bastante agradable y confortable. Admitámoslo, echábamos de menos el lujo de podernos acomodar en un pub al final de la jornada con una pinta de cerveza, y mezclarnos con las señoritas que normalmente se podían encontrar por allí para añadir algo de sabor a nuestras existencias. Al principio de la invasión y durante varias semanas, la cerveza estuvo severamente racionada en Normandía... Pero un chico listo de nuestro escuadrón tuvo un excelente momento de inspiración; ¿por qué no traer cerveza desde Inglaterra en los tanques auxiliares que se podían colgar de las alas de nuestros Mustangs? Cada tanque podía cargar 75 galones (340,975 litros)- esto supondría una excelente adición a nuestras magras raciones. Emprendimos la acción de forma inmediata.

Se enviaron cuatro tanques a fábrica para que recubriesen el interior con una material que evitase el sabor a metal, como en las latas de conservas, y les adaptaron tiradores. Se hizo un acuerdo con una cervecera de Londres, y en un día acordado cada semana, un Mustang volaba con dos tanques “de cerveza” vacíos hasta el aeródromo de Croydon y regresaba de vuelta con dos llenos; uno conteniendo bitter y otro mild. Los tanques se colocaban sobre caballetes en nuestra tienda cantina, que pronto se acabó conociendo como el mejor pub de Normandía. No tardó mucho en correrse la voz hasta las unidades militares cercanas de que teníamos un buen suministro de cerveza, y nuestra cantina frecuentemente se convertía en un lugar muy concurrido por las tardes. El hecho de que las enfermeras de un hospital de campaña cercano fuesen visitantes habituales solo incrementó su fama... No pasó mucho hasta que los viajes a por cerveza se incrementaron a dos a la semana. Aunque muchos pilotos disfrutaban con las escapaditas a Inglaterra siempre que era posible para visitar a sus seres queridos, la ronda de la cerveza no era de las más solicitadas. La razón era que un tanque lleno de cerveza podía desprenderse con facilidad si el aterrizaje no era suave hasta la perfección. La llegada del “pájaro de la cerveza” era observada por todo el personal disponible, ¡y pobre del piloto que tuviese la mala suerte de tocar en falso!

Había 150 millas desde Martragny hasta Croydon (por entonces el principal aeródromo de Londres), haciendo de la “ronda de la cerveza” del Escuadrón 65 un viaje de trescientas millas. La única cervecera de Croydon era Page & Overtone, una subsidiaria de la cervecera Charriongton en Mile End, y presumiblemente fuero las mild y bitter de Page & Overton las que volaban a su regreso en los tanques de los Mustangs.

La confirmación de que Henty & Cosntable proporcionaron mucha de la cerveza que llegó a Normandía tras el Día D nos llega a través de Jeffrey Quill, jefe de pilotos de pruebas de Vickers, la casa madre de Supermarine, fabricante a su vez del Spitfire. Quill recordaba:

Tras el Día D en 1944, había un problema para llevar cerveza hasta los aeródromos en Normandía. Henty and Constable (los cerveceros de Sussex) estuvieron encantados de ponerla al alcance de la Unidad de Apoyo del Grupo 83 en Ford, cerca de Littlehampton. Por alguna razón inxplicable, no obstante, la cerveza tenía una prioridad muy baja en el espacio de carga disponible en los aviones. Así que adaptamos soportes para bombas de Spitfire para que un barril de 18 galones (81,829 litros) pudiera cargarse bajo cada ala de los Spitfires que cruzaban desde Ford a Normandía a diario.

Estábamos, de hecho, algo preocupados en relación a la resistencia de los barriles, y cuando preguntamos a Henty and Constable sobre los datos básicos de resistencia al estrés nos asombramos al descubrir que la posibilidad de que volasen en soportes para bombas de Spitfire era un supuesto que no se había tenido en cuenta al diseñar los barriles. Sin embargo las pruebas de vuelo demostraron que estaban a la altura. Incidentalmente, esta instalación se conoció como Carga de Profundidad Mod XXX.
Un Spitfire IX equipado con las 'Cargas de Profundidad Mod XXX', soportes para bombas modificados que podían cargar una barrica de cerveza bajo cada ala. Contrariamente a lo que se ha publicado frecuentemente, casi con total certeza se trata de una fotorafía publicitaria de Vickers Armstrong, y NO del avión personal del Comandante de Ala Johnnie Johnson.

Según una fuente con un giro ligeramente distinto de esta historia, el trabajo de diseñar anclajes para asegurar los kilderkins* a los soportes para bombas de los Spitfires se hizo en el aeródromo de High Port, en Salisbury, uno de los centros de ensamblaje final para la fabricación de Spitfires, “más o menos en plan de broma”. El plan de poner la cervezas en los depósitos para largo alcance se abandonó “en cuanto se descubrió más tarde que la práctica contaminaba el combustible, así que Strong’s, los cerveceros de Romsey, proporcionaron barriles enteros de Triple X. Esta modificación recibió un número ficticio para ocultar la operación a ojos oficiales u oficiosos.

Ya existía una relación entre Strong’s y los Spitfires: tras el bombardeo por parte de la Luftwaffe del cuartel general de Vickers-Supermarine en 1940, las oficinas de diseño y administración de la compañía se transfirieron a Hursley Park, Winchester, una magnífica mansión requisada tras el fallecimiento ese mismo año de su propietario, Sir George Cooper, miembro del consejo directivo de Strong’s. Que Strong’s estuvo realmente involucrada en el suministro de barricas para ser transportadas por los Spitfires en soportes para bombas se confirma con la existencia de una fotografía de una de esas barricas colgada bajo el ala de un Spitfire, claramente etiquetada “STRONG ROMSEY”.
Un primer plano de la'Carga de Profundidad Mod XXX' en tierra, mostrando claramente que las barricas eran suministradas, al menos ocasionalmente, por la cervecera Strong en Romsey, Hampshire.

El indicio que nos da Quill sobre los “repartos voladores” siendo reemplazos enviados a los escuadrones de primera linea en Normandía desde inglaterra recibe un apoyo extra desde una historia publicada en un diario a mediados de agosto de 1944:

Con cerveza en sus soportes para bombas, los Typhoon de reemplazo enviados desde Inglaterra eran merecedores de una especialmente calurosa bienvenida por parte de las sedientas tropas en Normandía. Porque la carencia de cerveza es igual de acuciante que aquí en Inglaterra. Pero al menos un Typhoon ha resuelto el problema importando su porpia cerveza.

Cada vez que un avión de reemplazo vuela hasta Normandía su piloto se lleva una cantidad de cerveza, cargada en barriles de nueve galones (40,914 litros) con una ojiva aerodinámica especial en el morro sujetos a los soportes para bombas. Este sistema se ha demostrado mucho mejor que el método original de llevar la cerveza en tanques de gasolina, que aportaba a la cerveza un mal sabor.

En el supuesto que el piloto se encuentre con problemas los barriles son eyectados como si fuesen bombas. En ese caso, otro tipo de problema le espera al final de su viaje.

El Comandante de Ala Johnnie Johnson aterrizó con su Ala 127, dos escuadrones canadienses, en el recientemente construido aeródromo de St Croix-sur-Mer, designado B3, el Día D más tres (9 de junio). Tras varios días comiendo raciones enlatadas Johnson envió una nota a su hostelero favorito en Sussex, Arthur King del Unicorn en Chichester. Cada día un bimotor Anson volaba hasta St Croix desde Tangmere con correo, diarios y piezas de repuesto, y King se las arregló para incluir artículo como tomates, langostas frescas, pan recien horneado y “una razonable provisión de stout”.

Cuando se filtraron noticias del acuerdo a los diarios, alguien de Aduanas y Tasas visitó a King y le advirtió que si seguía adelante, necesitaría una licencia de exportación. No obstante, Johnson recogía en sus memorias:

Desde su entrada en servicio en 1939, el versátil Spitfire ha intervenido en roles muy diversos... Ahora paraticipa de un nuevo rol, tal vez no tan vital como algunas de las tareas que ha desempeñado en el pasado, pero para nosotros de suprema importancia. Allá en Inglaterra una mente ingeniosa modificó los soportes para bombas colgados bajo cada ala para que un pequeño barril de cerveza pudiera ser transportado en lugar de una bomba de 500 libras (226,796 kilos). A diario, esta moderna versión del reparto cervecero volaba a través del Canal y se posaba en St. Croix. La cerveza no sufre ningún efecto adverso por su poco ortodoxo viaje y era más que bienvenida en nuestra cantina.

Las memorias de guerra de Johnsosn, Wing Leader, incluían una fotografía de un Spitfire IX con las bandas de invasión blancas y negras del Día D, cargango un kilderkin de cerveza colgado de cada soporte para bombas, subtitulada “Nuestra versión del reparto cervecero”. Este hecho parece haber dado pie al mito de que la fotografía es del propio avión de Johnson. Pero la fotografía del libro se acredita a Vickers Armstrong, y es casi con toda certeza una fotografía publicitaria del fabricante, y no tiene nada que ver con Johnson.
Un Spitfire IX con bandas de invasión del Día D, y cargando barricas de cerveza bajo las alas, en tierra. Probablemente sea imsignificativo que ninguna de las fotografías de aviones transportando cerveza muestren los códigos de identificación: es casi seguro que todas son fotografías publicitarias.

Eventualmente, envíos organizados de cerveza para las tropas acabaron suplantando a los “repartos voladores”. En noviembre de 1944 el gobierno inglés reguló que los suministros de cereveza para las tropas de ultramar debían igualar el cinco por ciento del total de la producción nacional, implicando que todas las cervezas fuertes “para exportación”, todas las cervezas acondicionadas naturalmente con una vida de seis semanas o más y todas las cervezas que pudiesen ser pasteurizadas debían ponerse en manos de los servicios de furrielería de las tropas, el Naafi. Al mismo tiempo , as cerveceras de las zonas liberadas de Francia fueron puestas de nuevo en funcionamiento.

Por entonces le llegó el turno al Frente Doméstico el sufrir la falta de cerveza. Los cerveceros culparon a la falta de mano de obra, indicando que las mujeres que habían reemplazado a los hombres llamados a filas habían sido evacuadas junto con los niños al campo cuando se incrementó la amenaza de las V1 y V2. El Nothingam Evening Post informó que en algunos pubs habían surgido brotes de “pánico del bebedor”, clientes “engullendo su cerveza y pidiendo otra a gritos no fuera que sus vecinos pudiesen beber más que ellos”. Al mismo tiempo en “ciertos Distritos” solo podía encontrarse mild ale, ya que la bitter, que se conservaba mejor, era comisionada para las tropas. Muchos pubs solo abrían hora y media a la hora del almuerzo y dos horas por la tarde porque no tenían cerveza para vender: y no habías demasiadas esperanzas ni siquiera para los que cosechaban el grano. En agosto de 1944 se anunció que “En ciertas zonas de Lincolnshire la hambruna de cerveza se ha vuelto tan aguda que muchas posadas han anunciado que no podrían seguir con la antigua tradición de servir cerveza de la reciente cosecha esta temporada. En su lugar se servirán tazas de té.



Doodlebug*: Una variedad australiana de cochinilla, que emite un sonido similar a un petardeo. En relación a este petardeo, se aplicó este mismo nombre alas bombas volantes V1 alemanas, impulsadas por un pulsoreactor que emitía un petardeo característico.

Firkin*: Medida de volumen equivalente a 9 galones. Por referencia, un barril de cerveza de 9 galones.

Kilderkin*: Medida de volumen equivalente a 18 galones. Por referencia, un barril de cerveza de 18 galones.

Texto original e imágenes: © Martyn Cornell 2014

Traducción: Mikel Patón López

Prohibida su reproducción total o parcial sin contar con la autorización del autor. El texto original, junto con los datos de contacto, puede encontrarse en el blog de Martyn Cornell: Zythophile

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